Manual explicativo para entender tres conceptos básicos en renta fija: duración, duración modificada y sensibilidad
A menudo, explicarle al inversor lo que es un bono resulta más complicado que hablar de una acción, algo a lo que está más acostumbrado. Quizás influya la propia nomenclatura, que pueda introducir cierta confusión. “Lo primero que hay que tener en cuenta es que la renta fija no es fija, o mejor dicho, la tasa de rentabilidad que obtengamos por la inversión en un bono solo será la inicialmente calculada si lo mantenemos hasta vencimiento.
Por el contrario, si ese mismo bono deseamos venderlo antes del vencimiento o hacer un mark to market diario, podremos comprobar que su precio estará expuesto a la volatilidad de los tipos de interés y por tanto la rentabilidad efectiva no tendrá porque coincidir con la fijada en el momento de la compra. Además, la variación que sufrirá el precio de nuestro activo no será la misma si se trata de un bono cupón cero u otro que tenga pago periódico de cupones”, explica José Luis Bujanda, del Instituto BME.
Duración
Bujanda es el primero en romper el hielo y explicar el término de duración, quizás uno de las ratios más utilizadas a la hora de tratar de entender cuál es la estrategia que está siguiendo un gestor de renta fija. El experto señala que el concepto de duración fue expuesto por primera vez por Frederick Macaulay en 1938, aunque no fue hasta la década de los 70 cuando comenzó a utilizarse de forma generalizada en la gestión de carteras de renta fija. La idea era ofrecer un indicador sintético que sustituyese al concepto de plazo hasta vencimiento, y que midiese de forma más exacta el tiempo en que un bono está expuesto al riesgo de tipo de interés, permitiendo comparar la exposición de dos bonos, por ejemplo, uno con plazo corto y cupones bajos y otro de plazo más largo y cupones altos.
Técnicamente, la duración puede definirse como la media ponderada de los diferentes momentos en los que un bono realiza sus pagos, utilizando como ponderación el valor actual de cada uno de los flujos dividido por el precio del bono. Esta media ponderada vendrá expresada en la misma unidad en la que midamos los vencimientos, siendo lo más habitual que sea expresada en años. Es habitual representar la duración recurriendo a la imagen de una balanza...