El sector energético como fuente de rentabilidad y autonomía estratégica

25/02/26 - Análisis Fondos de inversión y Sociedades

El sector energético lleva años frente a la dicotomía de como debe atender a la demanda creciente atendiendo a criterios de seguridad, asequibilidad y sostenibilidad. Para unos, el uso de combustibles fósiles sigue siendo la mejor opción. Otros apuestan por energías renovables con la aspiración de que estas sustituyan en un futuro cercano a las fuentes tradicionales. Y por medio, el debate de qué hacer con las energías nucleares.

En este contexto, la Unión Europea se encuentra inmersa en el plan REPowerEU con el que pretende poner fin a la dependencia de combustibles fósiles rusos, diversificando suministros y acelerando la transición hacia una energía limpia, enmarcado todo en el plan de la unión de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE en un 55 %, como mínimo, de aquí a 2030 y a situar a la Unión en la senda para alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050.

Todo ello, conlleva una fuerte inversión en infraestructura y en desarrollo tecnológico que sin duda pone en valor al sector energético como fuente generadora de valor. No en vano, los fondos de inversión de la categoría VDOS de Energía se sitúan en el presente año entre los más rentables, con un avance de un 16,54 % en menos de 2 meses, siendo esta rentabilidad media de un 33,44 % en un periodo de un año y del 41,99 % en tres años.

Entre los fondos de inversión más destacado por su rentabilidad en el año con un rating VDOS de 4 estrellas o superior encontramos el POLAR CAPITAL SMART ENERGY en su clase I de capitalización en euros con una revalorización de un 20,76 %, siendo esta de un 46,93 % a 1 año y de un 70,29 % a 3 años, con una volatilidad en este mismo periodo de un 19,33 %. El equipo gestor, liderado por Thiemo Lang, tiene como objetivo proporcionar un crecimiento del capital a largo plazo invirtiendo en una cartera de empresas que ofrece soluciones y servicios tecnológicos destinados a la descarbonización del sector energético mundial, basado en la convicción de que las empresas sostenibles que ofrecen tecnologías y soluciones altamente competitivas para la transformación y descarbonización del sector energético mundial con el fin de reducir la huella de carbono generarán valor sostenible para los accionistas a largo plazo, superando a sus competidores. Además, el fondo tiene como objetivo inversiones sostenibles en línea con el artículo 9 de SFDR, para lo que aplica estrategias de exclusión y de sesgo positivo de integración. Además, contribuye notablemente a los ODS de Objetivo de Energía Asequible y No Contaminante (ODS 7), Industria, innovación e infraestructura (ODS 9), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11), Consumo y producción responsables (ODS 12) y Acción por el clima (ODS 13).

Por su parte el ROBECO SMART ENERGY en su clase F en euros logra en el año un avance de un 17,29 %, siendo este del 42,21 % a 1 año y del 57,45 % a 3, con una volatilidad en este mismo plazo del 16,66 %. Se trata de un fondo de gestión activa que invierte en compañías de todo el mundo que ofrecen tecnologías para producción y distribución de energías limpias, infraestructuras de gestión de la energía y eficiencia energética. La selección de estos valores se basa en el análisis por fundamentales. El objetivo del fondo es lograr una rentabilidad superior a la del índice MSCI World Index (Net Return, EUR). Se trata igualmente de un producto artículo 9 según SFDR con el objetivo promover la transformación y la descarbonización del sector energético global. El objetivo de inversión sostenible se logra invirtiendo principalmente en empresas que promueven los siguientes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas: Objetivo de energía limpia y asequible (ODS 7), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), Industria, innovación e infraestructura (ODS 9), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11) y Acción por el clima (ODS 13). Para ello aplica estrategias de exclusión, de sesgo positivo de integración y de impacto.

A continuación, encontramos el GOLDMAN SACHS NORTH AMERICA ENERGY & ENERGY INFRASTRUCTURE EQUITY PORTFOLIO en la clase R de capitalización en euros con una rentabilidad en lo que llevamos de 2026 del 18,28 % y del 48,65 % a 3 años, con una volatilidad a 3 años del 16,21 %. El fondo invierte principalmente en empresas energéticas norteamericanas midstream, dedicadas a actividades de infraestructura energética que incluyen, entre otras, el transporte (oleoductos), el almacenamiento y el procesamiento.

Sin duda, la inversión en el sector energético no se trata de un segmento más, sino de seguridad nacional y autonomía estratégica. En un entorno geopolítico como el actual, la inversión en energía hoy no es solo una búsqueda de dividendos o crecimiento, sino una toma de posiciones en la reconfiguración del mapa geopolítico global, donde la infraestructura y la tecnología son los nuevos activos refugio. Y en un mercado donde la transición energética crea tanto ganadores tecnológicos como activos obsoletos, la gestión activa se posiciona como la herramienta indispensable para navegar la transformación del sistema energético mundial.

S.O. (quefondos.com)